"¡Que se vaya Chiriboga!", el grito que se silenció en el fútbol ecuatoriano
Luis Chiriboga Acosta, cuando se entregó a la Fiscalía ecuatoriana el pasado 4 de diciembre, en Quito. El viernes 8 de enero de 2016 fue un día negro, triste y bochornoso para el fútbol ecuatoriano. En Guayaquil se desarrolló el Congreso Ordinario de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF). Varios dirigentes del balompié nacional estuvieron presentes, muchos vistieron elegantes, de traje y corbata; otros prefirieron la informalidad: camisa y pantalón. Se trataron varios temas, algunos asentían y otros no. Pero el tema principal, el de mayor peso, fue eludido por los altos mandos a tal punto de hacerlo pasar como desapercibido. La mayoría de los dirigentes del fútbol restaron importancia a un tema que el Ecuador entero clama a gritos una solución rápida y eficaz: La renuncia de Luis Chiriboga de la FEF. Aquellos dirigentes de saco y corbata se inmutaron, se hicieron de la vista gorda y no tocaron el tema, salvo tres a los que muchos aplauden su valentía, frontalidad y ética deportiva ...